Solicite más información

* campos obligatorios

Acepto los términos de uso y la política de privacidad

Ruta del Coral

Ruta del Coral,
Maceió, Porto Galinhas, Recife, Olinda y Fernando de Noronha

De nuevo en este orden dejando lo mejor para el final y así disfrutar al máximo la Ruta del Coral. Recife es punto de salida y llegada del recorrido. Su nombre proviene de la barrera de arrecifes que la limitan en su costa y con esto queda obviado por qué es un ensueño bucear en sus playas; la fauna acuática y los paisajes submarinos que se ofrecen son fantásticos y abundantes, otro derroche de la Naturaleza brasileña. También es la capital más antigua del país y sus calles testigos coloridos y brillantes de la historia. Se enfrentó a piratas y corsarios. Fue codiciada por los holandeses que la hicieron capital del Brasil holandés, cambiaron su nombre por Mauritsstad en honor al Conde de Nassau y dejaron su huella arquitectónica con canales y diques. Merece la pena perderse unos días en esta ciudad colonial.

Siguiendo a la historia, llegamos a Olinda. De nuevo una joya arquitectónica reconocida como patrimonio de la humanidad por la Unesco. Aquí se lee en cada edificio su legado portugués. Como productor de azúcar con sus ingenios azucareros fue tan próspera que competía en lujo con la capital lusitana. Las órdenes religiosas tenían sus monasterios en los diferentes montículos de la ciudad. Y a pesar de haber sido destruida por los holandeses, tuvo un resurgir, aunque lento, cuando se convirtió en balneario de los habitantes de Recife que querían disfrutar del mar calmo y empezaron a construir sus villas de recreo.

Este es un pedazo muy genuino de Brasil. De nuevo el mar. Siempre el mar con playas y posibilidades de buceo constantes. Y también la posibilidad de sumergirse en otras aguas, las de la historia colonial de Brasil. Es fácil paseando por las callejuelas de Olinda ser transportado a otra época.

Y ahora sí, siguiendo el camino submarino con toda su barrera de arrecifes, damos media vuelta para ir hacia Porto de Galinhas.

Fuera del arrecife el mar es bravo, ideal para la práctica del surf. Las olas y marea cubren el arrecife y llenan las piscinas renovando constantemente su agua plácida siempre llena de peces de los más vivos colores. El minimalismo no se entiende en esta parte del mundo, aquí todo es exuberancia de colores, de luz, de vida.

De nuevo hay que volver a Recife ¡Y de allí en avión hacia el paraíso!

Porque después de tantos días de vida acuática tan rica, uno se cree que ya ha visto la belleza pura pero al llegar a Fernando de Noroña se descubre que la perfección simple y sencilla de la Naturaleza existe.

Uno de los mejores lugares del mundo para practicar el submarinismo, ya sea por la temperatura del agua de 26ºC, por su riqueza acuática, su transparencia que permite observar hasta a 50 metros de distancia y la calma del mar, que permite incluso en aguas rasas con un simple snorkel, ver una cantidad increíble de fauna.

De diciembre a marzo, este lugar encantado para buzos, se transforma en el paraíso de surfistas. Los vientos cambian de dirección y generan olas de dos metros y tubos perfectos. Fernando de Noroña da gusto a todos. La Ruta del Coral podría llamarse Ruta de las Olas durante esa parte del año.

Todo el archipiélago está protegido, tanto la parte terrestre como la acuática. Hay que pagar una tasa de preservación ecológica, lo que garantiza un estado de conservación de todo el ecosistema admirable. Todas las normas de restricción han conseguido que los animales continúen dominando su hábitat y nosotros seamos los intrusos tolerados, observados por ellos con curiosidad e incluso, en momentos sorprendentes e inolvidables, buscan el acercamiento. Quien ha sido sorprendido en pleno baño en el mar por el roce de un delfín simpático o la visita de una tortuga marina gigante, no lo olvida en su vida.

Fernando de Noroña es sin ningún lugar a dudas el paraíso.

Solicite más información