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Ruta del Cacao

Ruta del Cacao,
de Salvador a Porto Seguro

La Ruta del Cacao implica llegar a los orígenes del Brasil actual, donde comenzó la historia de este país fascinante. El primer contacto con el continente americano por parte de los portugueses se dio en el Monte Pascual, a pocos kilómetros de Porto Seguro donde finalmente las naves portuguesas buscaron cobijo. Salvador fue fundada poco después y desde el inicio resumió ya para siempre en ella misma el carácter misceláneo del país. Todos lo sabemos, Brasil es el indio, el africano, el europeo juntos, pero Salvador lo es más.

Esa harmonía especial con la naturaleza, saber convivir y disfrutar sin arrasar lo que nos rodea la tiene el bahiano sin duda de la cultura tupí. Como primera capital del país en su época colonial tiene en su haber otros hitos. La primera catedral fue construida aquí, la primera universidad, el primer teatro y la primera biblioteca pública. En todos estos edificios públicos así como en el entramado de su casco antiguo palpita la herencia portuguesa. Por otro lado, atraídos por las riquezas que se exportaban desde allí, este pedazo de la costa brasileña también fue disputado por los holandeses, si bien su influencia en esta región es poca comparada con Pernambuco o Marañón.

Justamente es en ese casco antiguo de tan marcado carácter portugués, el Pelourinho, donde a pesar de todo se encuentra la herencia más fuerte de Salvador, la africana. En el país conviven los tres continentes, pero nunca a partes iguales. Hay zonas más europeas, zonas más indígenas y Bahía es sin ninguna duda de alma negra. Las ruedas de capoeira se forman en cualquier rincón de la ciudad, frente al Mercado Modelo o en el propio Pelourinho. La música y los ritmos bahianos nos recuerdan los tambores africanos, su carnaval es una buena muestra de ello y no hay que tener un oído muy educado para distinguir la diferencia con el Samba carioca.

La cadencia especial de la lengua y de las personas, el color y el olor de la comida nos remiten a las recetas del otro lado del océano, con su aceite de Dendê, yuca, ocra y otras iguarias. Sus creencias en orixás y el macumba nos hablan claramente de las religiones que llevaron allí los esclavos africanos. Y todo esto es palpable constantemente, el Brasil colonial sobrevive muy sutilmente en Bahía.

La Ruta del Cacao está dedicada a los gourmets del turismo. Los resorts de alta calidad en Brasil se encuentran aquí. Nombres consagrados desde Trancoso, la Isla de Comandatuba, Praia do Forte, Costa do Sauípe, Itacaré o Morro de São Paulo. El abanico de posibilidades es inmenso, desde los de las redes multinacionales, hasta los pequeños y encantadores ecoresorts, todos ellos de muy buena calidad.

La convivencia con la naturaleza es siempre posible si se desea y no hay que buscar mucho, salta encima en cuanto uno se descuida. La frondosa mata atlántica con su exuberante fauna y flora rodean siempre al viajante junto con las plantaciones inmensas de cacao, otra riqueza negra de Bahía.

También hay lugar para los deportistas. Entre las modalidades que ofrece el mar así como las que ofrece la mata, puede decantarse por aventura radical o algo más moderado y controlado en los propios resorts. Esta zona de Brasil aplaca los deseos de cualquier turista.

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