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Ruta de Mar y Arena

Ruta de Mar y Arena,
De Fortaleza a Natal y Fernando de Noronha

En este orden, naturalmente si se quiere, y dejar lo mejor para el final de la Ruta de Mar y Arena. Tanto a la salida de Fortaleza como a la llegada de Natal, se puede pasar por infinidad de playas, pero todas de carácter turístico comercializado, siendo las de Natal las que ofrecen actividades más gamberras y divertidas; esquí-bunda, aero-bunda, paseos en buggy. Aquí hay que especificar que la explotación turística del litoral nordestino no es comparable con Europa. Este trayecto ofrece más de 500 Km de playas, por tanto la más visitada de ellas ofrece al turista europeo una visión casi desértica. El resto de playas que se van encontrando en el camino, 500 Km dan para mucha playa, son vírgenes, con explotación nula o muy baja.

En 4X4, la mayor parte del tiempo off-road, los compañeros indiscutibles del viaje son el mar y la arena. Al acabar la jornada, el mar se queda allí pero es inevitable traerse arena de vuelta en el equipaje. Finísima, blanca, capaz de entrar en cualquier rendija y prácticamente imposible de sacudir totalmente.

Clima ecuatorial y zona de bajas presiones hacen posible que la única indumentaria el año entero sea la de baño y tal vez una camiseta para protegerse del sol. En los pies unas chanclas, este calzado maravilloso que es absolutamente necesario en estas latitudes y en la Ruta de Mar y Arena.

Solo hay dos estaciones, la de lluvia, de enero a julio, y la más seca el resto del año. Pero aún en el verano extremadamente húmedo y caliente de Natal, la idea de celebrar allí la Navidad es muy tentadora, de nuevo un concepto completamente diferente al del hemisferio Norte.

Se llega a Fortaleza en avión y pasando por Canoa Quebrada, Cañón de Ceará y sus acantilados, Tibau en el límite de Ceará con Rio Grande del Norte, Areia Branca, las Falesias o acantilados pero de arena rojo fuego, Ponta do Mel, Galinhos y Caiçaras, lugares que luchan por sobrevivir entre el mar y las dunas, Maracajaú y sus piscinas naturales, cabo de San Roque, el punto del continente americano más cercano a Africa y finalmente Natal.

¡De allí en avión hacia el paraíso! Porque después de tantos días de mar, sol y arena, uno se cree que ya ha visto la belleza pura pero al llegar a Fernando de Noroña se descubre que la perfección simple y sencilla de la Naturaleza existe.

Uno de los mejores lugares del mundo para practicar el submarinismo, ya sea por la temperatura del agua de 26ºC, por su riqueza acuática, su transparencia que permite observar hasta a 50 metros de distancia y la calma del mar, que permite incluso en aguas rasas con un simple snorkel, ver una cantidad increíble de fauna.

De diciembre a marzo, este lugar encantado para buzos, se transforma en el paraíso de surfistas. Los vientos cambian de dirección y generan olas de dos metros y tubos perfectos. Fernando de Noroña da gusto a todos.

Todo el archipiélago está protegido, tanto la parte terrestre como la acuática. Hay que pagar una tasa de preservación ecológica, lo que garantiza un estado de conservación de todo el ecosistema admirable. Todas las normas de restricción han conseguido que los animales continúen dominando su hábitat y nosotros seamos los intrusos tolerados, observados por ellos con curiosidad e incluso, en momentos sorprendentes e inolvidables, buscan el acercamiento. Quien ha sido sorprendido en pleno baño en el mar por el roce de un delfín simpático o la visita de una tortuga marina gigante, no lo olvida en su vida.

Fernando de Noroña es sin ningún lugar a dudas el paraíso de la Ruta de Mar y Arena.

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